Siete señales. Se leen en la operación, no en el presupuesto.
Ninguna se detecta en una junta de dirección. Todas se detectan preguntando a la persona que hace el trabajo cómo lo hace realmente. Marque las que reconozca: el veredicto se calcula en la página, sin pedirle su correo.
Marque las que reconozca en su empresa.
La señal 04 cuenta doble. Cuando la ventaja competitiva no cabe en el software, esa sola señal ya justifica el diagnóstico.
Cuándo NO necesita un SaaS personalizado.
Recomendar en contra es más barato para nosotros que tener un cliente insatisfecho con un sistema que no necesitaba. Si su caso es alguno de estos, se lo diremos en el diagnóstico y no habrá propuesta después.
Cuando el proceso ya lo estandarizó la ley.
Nómina, contabilidad fiscal, timbrado CFDI. No personalice lo que el SAT ya normalizó por usted. Compre y olvídese.
Cuando el proceso todavía cambia cada trimestre.
Si su modelo comercial aún se está encontrando, un sistema propio lo congela justo antes de que estuviera listo. Estabilice a mano; automatice después.
Cuando el problema real es de adopción.
Si su equipo no usa el software actual, un software nuevo tampoco lo usará. Eso se arregla con capacitación y rediseño de proceso, y cuesta una décima parte.
Cuando opera una sola propiedad y no planea la segunda.
Sin repetición no hay apalancamiento, y sin apalancamiento el retorno no aparece.
Cuando vende la empresa en menos de dieciocho meses.
El comprador valorará el EBITDA, no su arquitectura.