Todo el residencial
en un solo sistema.

Portal de administración, portal del residente y una recepción que contesta sola. Sobre una base donde cada condómino sólo puede ver lo suyo, aunque la interfaz se equivoque.

Un residencial de alto lujo se juzga a las tres de la mañana.

No cuando la administración está completa y de buen humor, sino cuando el condómino del 704 pregunta si puede reservar la terraza el sábado y del otro lado no hay nadie.

  • La amenidad se reservó dos veces Porque una reservación entró por teléfono, otra por el grupo de WhatsApp y la tercera quedó anotada en una libreta que nadie más ve.
  • El reglamento vive en un PDF que nadie abre Y entonces cada respuesta depende de a quién le tocó el turno, y de si esa persona se acuerda de la excepción que la asamblea aprobó en marzo.
  • El estado de cuenta llega por correo, tarde El condómino pregunta cuánto debe, alguien tiene que abrir una hoja de cálculo, y en el camino se ve el saldo de otras unidades.
  • La recepción trabaja de traductora La mitad de los propietarios escribe en inglés, y quien contesta a esa hora no siempre puede.
La operación de un condominio no falla por falta de esfuerzo. Falla porque la información vive en seis lugares y ninguno se entera de lo que hacen los otros cinco.
Del diagnóstico de un condominio en operación La plataforma que salió de ahí es la que describe esta página.
La plataforma

Dos portales, un canal y una sola base de datos.

01

Recepción que contesta en WhatsApp, en español y en inglés

El residente pregunta por el reglamento, la disponibilidad o su saldo, y recibe respuesta en el idioma en el que escribió, a la hora que escriba. Reserva y cancela desde la misma conversación, sin instalar nada.

02

Amenidades que no se pueden empalmar

El traslape no se evita con una validación de pantalla, que se puede saltar: se evita con una restricción de exclusión en la base. Dos reservaciones encimadas del mismo espacio son imposibles de guardar, entren por donde entren.

03

Las reglas viven en un solo lugar

Horario, cupo sin costo, máximo por departamento y temporada alta se definen una vez, y el portal y la recepción automática obedecen exactamente la misma regla. Cuando la asamblea cambia algo, se cambia en un lugar.

04

Finanzas por unidad y anuncios

Cada propietario ve su estado de cuenta y nada más. La administración publica avisos una vez y llegan al portal y al canal, sin copiar y pegar en tres grupos.

05

Roles con alcance real

Administración, recepción, personal de spa y de mantenimiento con permiso acotado a su amenidad, y condómino. Cada quien entra a lo suyo, y el alcance no se define en la pantalla sino en la base.

Las dos reglas que hacen que se pueda dejar contestando solo.

Un asistente que a veces inventa no es un asistente: es un pasivo con horario de veinticuatro horas. Estas dos reglas no se negocian.

Primera

No inventa. Escala.

Cualquier cosa que no esté respaldada por el reglamento cargado o por una consulta real a la base recibe un «déjeme confirmarlo con la administración», y se abre un aviso al número de recepción con la pregunta textual. Es preferible una respuesta lenta a una respuesta falsa firmada por el condominio.

Segunda

La privacidad se fuerza en la base, no en la interfaz.

Un número que no está dado de alta como residente puede hacer preguntas generales, pero no puede reservar ni consultar saldos: pasa por un alta que la administración aprueba. Y cada consulta que llega a la base ya viene limitada a la unidad de quien pregunta. Si mañana la interfaz tiene un error, los datos siguen separados.

¿Cuántas reservaciones se anotaron esta semana en una libreta?

Esa es la medida. Cuéntenos cómo opera hoy su administración y le decimos en la primera llamada si esto se resuelve con una plataforma propia o configurando algo que ya existe.

Hablemos